¿Por qué tantos jóvenes salen del colegio sintiendo rechazo por su propia historia, identidad y país?
Una de las trampas del sistema educativo guatemalteco en su enseñanza de la historia es atribuir palabras nobles como “justicia”, “libertad” o “dignidad” a un solo grupo, insinuando que quienes se opusieron a él estaban en contra de esos valores.
La realidad es mucho más compleja: los ideales de justicia, libertad y dignidad los buscamos todos, pero diferimos en los significados y en las formas en las que nos parece legítimo alcanzarlos.
Reducir la historia a héroes y villanos no es enseñar a pensar; es enseñar qué pensar.