Panamá antes construía pensando en el clima.
Hoy muchas veces se construye pensando en la estética, en el espacio reducido o en copiar modelos de otros países que no viven bajo un sol tropical.
Las casas antiguas panameñas tenían techos altos, amplios aleros, corredores, ventanas enfrentadas y materiales que permitían respirar a la estructura. La ventilación cruzada era parte natural del diseño. El calor subía, el aire corría y la vivienda se mantenía fresca incluso sin aire acondicionado.
Ahora vemos casas más cerradas, con techos bajos, ventanales fijos, poca sombra, concreto que acumula calor y urbanizaciones donde casi no hay árboles. El resultado: viviendas más calientes, menos confortables y con mayor consumo eléctrico.
El problema no es solo la temperatura.
Es que dejamos de diseñar para nuestro entorno.
La arquitectura tropical panameña entendía algo simple:
la naturaleza no se combate, se aprovecha.
Hoy, en medio de temperaturas más extremas, quizás el verdadero avance no sea construir más moderno… sino volver a construir con inteligencia climática.
@donderisja
#GestiónRealDeRiesgos