¿ADÓNDE VA ESPAÑA?
Aproximadamente entre el 35% y el 40% de los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (Policía Nacional y Guardia Civil) y las Fuerzas Armadas simpatizan con VOX. Presumo que ese porcentaje es más alto en la UIP. No es un secreto que los antidisturbios actúan con más violencia en las manifestaciones de izquierdas que en las concentraciones de grupos fascistas.
Fui profesor de instituto muchos años y pude comprobar que la profesión policial atraía fundamentalmente a los alumnos más violentos y con ideas antidemocráticas. La reacción de los sindicatos policiales ante la brutal agresión sufrida en Valencia por una maestra jubilada solo corrobora que la infiltración de la ultraderecha en la policía es altísima. La profesora agredida tiene 68 años. Yo, que tengo 63 y estoy jubilado anticipadamente por problemas de salud, no sé si hubiera soportado un empujón tan violento. Con cinco stents y un alto riesgo cardiovascular, podría haber sufrido un infarto. El agente atacó a la manifestante por la espalda, lo cual es particularmente repugnante. Solo desde la mala fe se puede negar que actuó de forma injustificada y desproporcionada, pues su seguridad no se hallaba en peligro. De hecho, la profesora mantenía una actitud pacífica. Conviene señalar que se trata de una agresión machista, pues la víctima es una mujer de la tercera edad y el agente un joven corpulento y fuertemente armado.
Si esto sucede con un gobierno de izquierdas, ¿qué podemos esperar con un gobierno con ministros de VOX? ¿Adónde va España? Con Feijoo o Ayuso en La Moncloa, quizás hacia una anocracia como la América de Trump, es decir, hacia un sistema de gobierno híbrido e inestable que combina características democráticas y autoritarias. Una década de PP y VOX en el gobierno podría llevarnos a un escenario terrorífico: recorte de derechos y libertades, privatización parcial de las pesiones, deterioro imparable de la sanidad y la educación públicas, congelación del SMI, conflictividad territorial por culpa de un españolismo rancio, medios obscenamente manipulados, brutalidad policial.
No pierdo la esperanza de que la sociedad despierte y no lo consienta. En las próximas elecciones legislativas, hay mucho en juego.