Desenterrar un alegato de defensa de hace 13 años para atacar a Abelardo es ridículo.
Como abogado penalista, dijo que si las mujeres eran “trepadoras” eso era un tema moral, no penal. El derecho juzga consentimiento e indefensión, no motivos personales.
Desenterrar un caso viejo de un abogado penalista (que por definición defiende gente acusada de cosas horribles) y presentarlo como si el abogado apoyara el delito es la táctica más vieja y barata de campaña sucia.