Colombia no olvida. A un año del atentado que le costó la vida a Miguel Uribe Turbay, su recuerdo sigue siendo un llamado a defender la democracia, la libertad y el respeto por las instituciones.
Las ideas se enfrentan con argumentos; el poder se disputa en las urnas; y la democracia se protege con firmeza.
Honrar la memoria de Miguel es rechazar toda forma de intolerancia, exigir justicia y trabajar para que ningún colombiano vuelva a ser víctima de la violencia por pensar diferente.
Colombia siempre ha tenido tiene buena memoria para recordar a sus hijos predilectos: los que han dado la vida por ella.
Hace un año, la violencia quiso silenciar a un hombre que creía en la democracia, en la libertad y en el derecho de los colombianos a construir un país mejor. El atentado contra Miguel Uribe Turbay fue un ataque contra la esperanza, el debate democrático y las instituciones de la República.
Hoy recordamos su vida, su valentía y su compromiso con Colombia. Recordamos también que la violencia política no puede convertirse en un instrumento de la lucha por el poder. Una nación que olvida sus tragedias está condenada a repetirlas.
Que la memoria de Miguel nos inspire a defender la democracia con más firmeza, a rechazar el odio y a exigir verdad, justicia y garantías para todos los colombianos.
Colombia honra su memoria. Y los colombianos debemos asegurarnos de que nunca más una bala pretenda decidir lo que corresponde decidir a los ciudadanos en las urnas.