Recordemos que fue la gran periodista búlgara Dilyana Gaytandzhieva la que descubrió el programa secreto estadounidense de guerra biológica en Ucrania, demostrando que laboratorios financiados por el Pentágono habían realizado experimentos potencialmente letales en miles de soldados en Ucrania y Georgia.
Gaytandzhieva informó en 2018 que la embajada estadounidense en Tiflis, Georgia, era cómplice de programas militares secretos y que científicos del Pentágono habían transportado "sangre humana congelada y patógenos como carga diplomática para un programa militar secreto estadounidense."
Años más tarde, en 2022, el Kremlin acusó a EE.UU. de lo mismo, a rebufo de la investigación de Gaytandzhieva, y el Departamento de Estado norteamericano se apresuró a decir que "Rusia estaba difundiendo intencionadamente mentiras descaradas de que Estados Unidos y Ucrania están llevando a cabo actividades con armas químicas y biológicas en Ucrania".
Los medios hegemónicos y sus parásitos manipuladores de "verificación de noticias falsas" se apresuraron entonces a desmentir y ridiculizar las afirmaciones de la periodista búlgara y los rusos. Al final, resultó que los intoxicadores y propagandistas fueron ellos.