SOCIALISMO HUMANISTA
La izquierda ha cometido dos graves errores: aliarse con el nacionalismo independentista y suscribir los dogmas de la contracultura. El nacionalismo siempre es una ideología reaccionaria, pues establece diferencias entre los pueblos y levanta fronteras. Si es coherente, la izquierda debe ser internacionalista. En cuanto a la contracultura, no hay nada progresista en las drogas o la promiscuidad. Ni siquiera el cannabis es inofensivo, pues altera la sinapsis, propiciando la aparición de brotes psicóticos.
Las drogas desactivan y desmovilizan a las personas. Durante la Transición, se introdujeron en los barrios de la periferia para neutralizar las movilizaciones sociales y políticas. El cinturón rojo de Madrid se convirtió en una constelación de zombies. La adicción a las drogas es un fenómeno obscénamente capitalista. El consumidor pierde su libertad y su voluntad para encadenarse a una sustancia. La compulsión de seguir comprando dosis prevalece sobre el instinto de supervivencia.
La promiscuidad, a la que ahora se llama poliamor, también es un fenómeno capitalista, pues convierte al otro en un objeto de consumo. Transitar de un cuerpo a otro como el que pasea por una galeria comercial, comparando productos y buscando novedades. El amor sí es revolucionario, pues implica solidaridad, generosidad, lealtad, desprendimiento.
El wokismo surgió como una legítima y razonable aspiración. Su objetivo era acabar con la discriminación que sufrían las minorías. Desgraciadamente, derivó hacia un estúpido dogmatismo con el lenguaje inclusivo, la cultura de la cancelación y la teoría queer, que niega la importancia de la biología.
La izquierda debe reconstruirse para frenar la oleada reaccionaria que barre el mundo. La socialdemocracia ya no es el término más adecuado para definir su identidad, pues en los 80 y 90 los gobiernos socialdemócratas asumieron las fórmulas neoliberales. Pienso que lo más adecuado sería hablar de socialismo humanista, una forma de pensamiento crítico que debe incluir el feminismo, el ecologismo, la defensa de la diversidad sexual y el animalismo.