Dato poco conocido de Brasil-Marruecos.
Brasil es una potencia agrícola, pero importa fertilizantes. Y Marruecos, que tiene más del 70% de las reservas mundiales de fosfatos, es clave para que rinda el agro brasileño: buena parte del fósforo que alimenta la tierra del soja sale de ahí.
Pero va en los dos sentidos: Brasil también le vende comida a Marruecos. Sobre todo azúcar y maíz. El azúcar, para el té con menta (los marroquíes consumen cerca del doble de azúcar que la media mundial). El maíz, para engordar pollos y vacas.
Dos selecciones que hoy se cruzan en el Mundial y que, fuera de la cancha, se dan de comer mutuamente.