Por estas cosas no vamos a tener NUNCA propaganda de buena calidad.
Este "honorable" prefiere propaganda de mala calidad, posiblemente financiada con fondos públicos, antes que confrontar con sus supuestos "enemigos" de la oposición.
Es como la droga. Este quiere de la mala.
La doble vara de algunos sectores mediáticos ya es insostenible.
Durante años construyeron programas, portales, caricaturas, editoriales y “humor político” basados en el escrache, la burla, la ridiculización y hasta ataques personales brutales contra políticos, autoridades, empresarios, familias y cualquiera que piense distinto.
Caricaturas agresivas, Memes, Difamaciones, Insultos.
Operaciones disfrazadas de periodismo.
Editoriales militantes.
Y hasta periodistas actuando más como dirigentes políticos que como comunicadores. Incluso varios de ex políticos fracasados o expulsados ñembo periodistas para poder agredir!
Todo eso estaba “permitido”. Todo eso era “libertad de expresión”.
Pero ahora, porque apareció una página en redes que les responde con el mismo lenguaje que ellos usan hace años, entraron en pánico.
Ahora hablan de persecución, Ahora quieren censura, Ahora piden investigaciones.
Ahora hay que descubrir quién está detrás.
Ahora quieren fiscalía, castigo y cancelación.
Y como siempre, la vieja y confiable culpar al gobierno sin una sola prueba, instalar sospechas y construir el cuento político para el desgaste.
Pero en el fondo no les molesta el “meme”. Ni la “burla”. Eso lo hacen ellos hace décadas.
Lo que realmente les molesta es haber perdido el monopolio del ataque y las historias!
O sea, ellos sí pueden burlarse de todos…
pero nadie puede burlarse de ellos.
Ellos sí pueden atacar, caricaturizar y destruir reputaciones todos los días…
pero cuando reciben una mínima parte de lo mismo, se victimizan y se indignan públicamente.
Y lo más llamativo, muchos de los medios y periodistas que hoy se rasgan las vestiduras son los mismos que guardaban silencio cuando recibían millonarias pautas oficiales del gobierno anterior.
La libertad de expresión no puede ser un privilegio exclusivo de un grupo.
No puede servir solo cuando les conviene.
Y mucho menos puede transformarse en un mecanismo de censura contra cualquiera que les responda.
Criticar no es delito.
Hacer humor político tampoco.
Porque si vamos a prohibir memes, caricaturas y sátiras políticas, entonces habría que empezar cerrando décadas enteras de programas, portadas y editoriales de los mismos que hoy se hacen los ofendidos.