NO DEBE MORIR NI SER HERIDO NI UN SOLO CHICO MÁS
El viernes, un arco de fútbol de hierro cayó sobre el abdomen de una adolescente, produciéndole lesiones gravísimas. Inmediatamente, Angelina Espinoza, de 15 años, fue trasladada por su familia a una clínica de Jesús María, donde determinaron que tenía una hemorragia interna. La niña fue operada de urgencia e internada en una Unidad de Terapia Intensiva, pero cerca de las dos de la madrugada se descompensó y falleció.
Esa es la crónica. Escribo esto para que todos los que estamos leyendo, y yo mismo, nos pongamos por un momento en el lugar de esos padres, familiares y amigos que perdieron a Angelina.
En menos de un año, tres chicos (Benicio, Joaquín y ahora Angelina) murieron en tres episodios distintos a causa de la caída de un arco. Esto no es una estadística, porque cada uno de estos chicos es un drama completo. Para los demás, que nos enteramos de la tragedia por las noticias, es, además, una advertencia.
Hace meses estoy hablando de este tema. Visito canchas de fútbol infantil en distintas partes del país, hablo con autoridades deportivas, escucho lo que me dicen, veo lo que hacen, apoyo la Ley Joaquín, que lleva el nombre de un niño que en febrero murió en circunstancias parecidas a las de Angelina. Hago todo lo que puedo. A la larga, creo que vamos a producir un cambio en la seguridad. Pero esto será lento y requiere alinear a mucha gente.
Por eso, antes que cualquier ley o reglamento, como padre, insto a los demás padres y madres a que no confiemos la seguridad de nuestros hijos en ninguna institución ni autoridad. Si los padres asumimos que todas las canchas son potencialmente inseguras, entonces el cambio puede ser inmediato, puede comenzar este mismo domingo.
Tenemos que unirnos para exigir seguridad total y verificar nosotros mismos que todos los arcos en las instalaciones a las que asisten nuestros hijos estén fijados correctamente, así como conocer las rutinas de seguridad de arcos accesorios, que muchas veces son los responsables de las caídas mortales. Yo mismo voy a publicar acá una guía detallada de cómo tienen que asegurarse los arcos en reposo.
Esta máxima atención de los padres debe darse en las canchas de clubes (Benicio murió en el polideportivo del club Argentino de Quilmes), escuelas de fútbol, colegios y canchas barriales, en todos lados. No hay arcos inofensivos.
A las autoridades de instituciones con responsabilidad en la seguridad infantil las aliento a revisar ahora mismo (hoy) toda su seguridad de los arcos en las canchas y adyacencias, y a establecer autoinspecciones periódicas de sus propias instalaciones y de aquellas que visitan los chicos de sus clubes y colegios. No es una responsabilidad que se pueda delegar.
Proteger a los niños es la tarea más importante que existe; después vienen todas las demás.