Dónde andan todos aquellos que durante años hablaban de la solidez de nuestras finanzas públicas, desde el gobierno actual , obviamente, hasta analistas y algunos empresarios. En los últimos 8 años el deterioro ha sido brutal. Nuestra condescendencia y excesiva tolerancia ha contribuido. Hoy estamos a un nivel de perder el grado de inversión de la deuda soberana. A los bancos ya se les castigó también bajando su calificación y esto va a redundar inevitablemente en tasas de intereses más altas para créditos hipotecarios, tarjeta de crédito y de nómina, y para las pequeñas y medianas empresas cada vez será más difícil conseguir un crédito. Decía Hemingway cuando le preguntaban cómo comenzaban las quiebras, que era de dos maneras: poco a poco y luego de repente. Empezamos a estar en la fase rápida y lo peor que puede seguir habiendo es negar la situación como parece ser la posición oficial y todavía la de demasiadas personas. Se acaba el tiempo!!