La discusión (digamos) surgió porque el Papa condenó las guerras en general y en especial las masacres que EEUU e Israel están haciendo ahora.
Y Vance dijo que el Papa se olvidaba que la iglesia católica tiene un tradicional doctrina de "la guerra justa".
El problema es que Vance desconoce lo de dice sobre las guerras modernas (modificando la tradicional doctrina del pasado) la encíclica de Juan XXIII (de 1963) "Pacem in Terris": "en la Era Atómica (que ahora se interpreta también para las nuevas armas de diseño supertecnológico para la guerra convencional) ya la guerra no puede vista jamás como un elemento de justicia, ya que las nuevas armas la hacen desproporcionada e irracional. Y cuando falta la razón y la mesura, también falta la justicia. Por eso no hay guerras justas desde la existencia de la bomba atómica y las armas de gran desarrollo tecnológico."
La iglesia católica ha perdurado y crecido durante 20 siglos porque a la vez que respeta lo más sagrado de su tradición piensa, comprende e incorpora lo nuevo de cada momento histórico. La idea de "guerra justa" que se sostuvo en siglos pasados estaba basado en la teoría de que había conflictos que solo se podían resolver por la violencia ante un tirano o un enemigo de la razón que era muy poderoso. En la Era Contemporánea, con armamento extremadamente letal, la violencia de la guerra es más irracional que la más irracional de las posiciones que se podría combatir (dice ahora la iglesia) y entonces recurrir a la violencia siempre es una derrota para la humanidad, y en especial para el creyente católico que debe promover siempre la paz, el arreglo racional de los conflictos y la amistad entre las personas y los pueblos.
Vance, al defender la guerra injusta que ahora llevan adelante Trump y Netanyahu (no le queda otra), recurre a una doctrina antigua del catolicismo (al que dice pertenecer) dejando de lado que esa doctrina fue superada por la encíclica "Pacem in Terris" de Juan XXIII.
O quizá ni siquiera conozca esta encíclica (porque muchas "interpretaciones" católicas que hizo el vicepresidente norteamericano en los últimos meses -llamando a expulsar a los inmigrantes y temer y detestar a los débiles- se contradicen totalmente con el mensaje de la iglesia católica de todas las épocas.