#319 A LAS PUERTAS DEL CIELO
- ¿Y usted qué hizo allí abajo?, preguntó San Pedro.
- Combatir el socialismo.
- Explíquese, eso de “combatir” no me gusta mucho.
- Vea, Churchill lo definía como “la filosofía del fracaso, el credo de la ignorancia y el evangelio de la envidia; su virtud intrínseca es la distribución equitativa de la miseria”; no parece que sea algo que merezca difusión.
- La ignorancia y la envidia no tienen cabida aquí, eso es cierto; pero no sé qué decirle de la miseria: si hay pobreza, no me parece mal que todos sean igual de pobres.
- Claro, pero el caso del socialismo es otro. Vea Cuba: era una isla llena de posibilidades y la empobrecieron, lo mismo que hicieron en Europa del Este, en Venezuela, en Corea del Norte. El socialismo es el que crea la pobreza, pero solo para la gente; la cúpula siempre se enriquece.
- Ah, entonces son hipócritas.
- ¡Exacto! Hablan de igualdad, pero no para sus dirigentes, llenos de privilegios; promueven la “justicia social”, que es injusta; hablan de libertad, pero solo crean dependientes del estado. Tergiversan los términos y se aprovechan de la ignorancia, la ingenuidad y el resentimiento de la gente.
- Mmmm, excitar el resentimiento está mal; justo lo contrario de lo que promovemos aquí. Aprovecharse de la ingenuidad es engañar, eso tampoco está bien. Dígame, ese “combate” que usted hizo, ¿cómo se concretaba?
- Solo de manera pacífica; únicamente usando la palabra, oral y escrita. Un principio básico del liberalismo es el no ejercicio de la violencia, pues vulnera derechos de terceros.
- ¡Ah! Entonces hablamos de un combate dialéctico.
- ¡Por supuesto!
- Me ha convencido, pase usted. Y disculpe el malentendido.
Hasta mañana a las 23:00, hora de Madrid.
#300palabrasDBL
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