No son las noticias falsas, ni las cuentas de los fascistas, ni los mensajes de odio. Son los algoritmos. Están diseñados para que, precisamente, se radicalice a los usuarios y sean fácilmente manipulables. Lo del Capitolio en Washington, una consecuencia de esto.
Creo que se están equivocando desde el punto de vista del origen del problema, que son las cámaras de eco favorecidas por los algoritmos de la redes sociales. Es un PROBLEMA ALGORÍTMICO, no del mensaje en sí. Se resolvería disolviendo las cámaras de eco.
elmundo.es/espana/2020/10/27…