🇨🇦Testimonio (Español/Inglés) de Javier Larrondo
#PrisonersDefenders ayer ante el Subcomité de Derechos Humanos Internacionales de la Cámara de los Comunes de Canadá
@HoCCommittees
Señorías,
Según World Prison Brief, Cuba tiene 90 mil presos y más de 137 mil personas condenadas penalmente. Prisoners Defenders ha verificado 1.281 prisioneros políticos, entre ellos 34 menores condenados —dos en prisiones de máxima severidad con adultos que ya les han agredido— y 147 mujeres inocentes, madres separadas forzosamente de sus hijos, entre ellas la poeta María Cristina Garrido.
Desde 2019, Cuba ocupa el primer lugar mundial en víctimas de detención arbitraria en opiniones del Grupo de Trabajo de Naciones Unidas —más del doble que Venezuela, más del triple que Nicaragua o México— y el cuarto lugar en Acciones Urgentes por desaparición forzada.
Naciones Unidas ha condenado reiteradamente las violaciones estructurales del debido proceso en Cuba: los fiscales encarcelan sin control judicial; los abogados defensores dependen del Ministro de Justicia; los tribunales, fiscales y abogados están bajo control político; se impiden los peritajes de la defensa; se criminalizan los derechos fundamentales; la sedición, el desacato, los desórdenes públicos, la propaganda enemiga, la resistencia, el atentado y la desobediencia son delitos vagos; y los civiles son sometidos a procedimientos sumarios y tribunales militares. Todo ello ha sido confirmado por seis Relatores Especiales y otros órganos de Naciones Unidas.
11 mil personas, que no contamos como prisioneros políticos, están condenadas sin delito porque la ley cubana las considera “proclives” a desestabilizar el orden social: más del 10% de la población penitenciaria.
Entre los prisioneros políticos, 449 sufren graves patologías médicas causadas por hambre, malos tratos, represión y denegación de atención; otros 52 tienen trastornos mentales graves preexistentes, todos sin tratamiento.
Un estudio reciente de Prisoners Defenders, basado en cientos de testimonios y pruebas, mostró que las raciones diarias en prisión son inferiores a 300 kilocalorías: menos del 15% de las necesidades de supervivencia. Las familias llevan comida; los guardias la roban. Alexander Díaz cumplió cinco años y salió con cáncer desarrollado en prisión, hepatitis y una desnutrición comparable a Auschwitz. Hace pocos días, Carlos Alberto MacDonald salió en estado similar. Los prisioneros políticos están siendo destruidos en prisión.
El Comité contra la Tortura adoptó conclusiones basadas en casi 200 casos aleatorios de prisioneros políticos que documentamos: todos habían sido torturados; el 80% sufrió cinco formas de tortura o más; Jonathan Torres Farrat, de 17 años, sufrió 15.
También demostramos recientemente que 60 mil presos producen, en fábricas penitenciarias, bienes de exportación: carbón vendido en Canadá y Europa como “ecológico”, y cigarros Habanos. Trabajan más de 14 horas diarias, incluidos fines de semana, con cuotas de 75 cigarros al día y sin salario real. Habanos y Tabacuba lo reconocieron.
En 1959, muchos creyeron que Cuba había elegido la democracia. Aquella estafa condujo a un sistema comunista, estalinista y soviético.
Los profesionales de la salud enviados al exterior enfrentan ocho años de prisión si abandonan su puesto. Miles de quienes escapan tienen prohibida la entrada a Cuba durante 8 años como “desertores” y son separados forzosamente de sus hijos. La ONU y la CIDH lo han confirmado y condenado.
Durante 67 años, Cuba no ha sido un paraíso, sino un infierno. El embargo estadounidense no justifica los crímenes de lesa humanidad cometidos por el régimen.
En 2021, los cubanos salieron pacíficamente a las calles gritando “Patria y Vida” y “Libertad”. El presidente ordenó a los “revolucionarios” “combatirlos”: hermano contra hermano. Soldados vestidos de civil atacaron a los manifestantes; los domicilios de activistas fueron allanados en todo el país. La ONU reportó hasta 8 mil arrestos y más de 2.500 procesamientos. Desde 2021, 2.076 inocentes se han convertido en prisioneros políticos; 141 desde enero.
¿Tienen los cubanos alguna oportunidad real contra esta tiranía? Ninguna. Por eso hoy nos dicen: “Actúen ya; no podemos más”. El derecho supremo a rebelarse, consagrado en la Declaración Universal, es imposible para los cubanos.
Canadá puede ejercer la Responsabilidad de Proteger y debe presionar al régimen cubano con toda la fuerza posible, en coordinación con Estados Unidos, para lograr el mejor y más rápido cambio posible en Cuba.
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Honourable Members,
World Prison Brief reports 90 thousand prisoners and over 1 hundred and 37 thousand people under criminal sentence in Cuba. Prisoners Defenders verified 1 thousand 2 hundred and 81 political prisoners, including 34 convicted minors — two in maximum-security prisons with adults who have already assaulted them — and 1 hundred and 47 innocent women, mothers forcibly deprived of their children, including poet María Cristina Garrido.
Since 2 thousand nineteen, Cuba ranks first worldwide in UN arbitrary-detention victims — over twice Venezuela, over three times Nicaragua or Mexico — and fourth in enforced-disappearance Urgent Actions.
The United Nations repeatedly condemned Cuba’s structural due-process violations: prosecutors imprison without oversight; defense lawyers depend on the Minister of Justice; courts, prosecutors and lawyers are politically controlled; defense expert evidence is barred; fundamental rights are criminalized; sedition, contempt, public disorder, enemy propaganda, resistance, assault and disobedience are vague offences; civilians face summary proceedings and military courts — all confirmed by six Special Rapporteurs and other UN bodies.
11 thousand people, not counted as political prisoners, are condemned without a crime as “prone” to destabilize social order: more than 10% of inmates.
Among political prisoners, 4 hundred 49 suffer serious medical conditions from hunger, ill-treatment, repression and denial of care; 52 others have severe pre-existing mental disorders, all untreated.
A recent Prisoners Defenders study on hundreds of testimonies and evidence showed daily prison rations of under 3 hundred kilocalories: less than 15% of survival needs. Families bring food; guards steal it. Alexander Díaz served five years and left with custody-developed cancer, hepatitis and Auschwitz-like malnutrition. Days ago, Carlos Alberto MacDonald left in similar condition. Political prisoners are being destroyed in prison.
The Committee against Torture adopted findings from almost 2 hundred random political-prisoner cases we documented: all were tortured; 80% suffered five or more patterns; Jonathan Torres Farrat, 17, suffered 15.
We also proved recently that 60 thousand inmates produce export goods in prison factories: charcoal sold in Canada and Europe as “eco-friendly”, and Habanos cigars. They work over 14 hours a day, weekends included, under 75-cigar quotas and no real wage. Habanos and Tabacuba acknowledged it.
In nineteen fifty-nine, many believed Cuba chose democracy. Fraud led to a communist, Stalinist and Soviet system.
Healthcare professionals sent abroad face eight years in prison for quitting. Thousands who escape are banned from Cuba 8 years as “deserters” and forcibly separated from their children — confirmed and condemned by the UN and the IACHR.
For 67 years, Cuba has been hell, not paradise. The US embargo does not justify regime crimes against humanity.
In 2021, Cubans peacefully took to the streets shouting “Patria y Vida” and “Freedom”. The President ordered “revolutionaries” “to combat” them: brother against brother. Soldiers in civilian clothes attacked demonstrators; activists’ homes were raided nationwide. The UN reported up to 8 thousand arrests and over 2 thousand and 5 hundred prosecutions. Since 2 thousand 21, 2 thousand and 76 innocent people have become political prisoners; 141 since January.
Do Cubans have any real chance against this tyranny? None. That is why Cubans tell us: “Act now; we cannot take it anymore”. The Universal Declaration’s supreme right to rebel is impossible for Cubans.
Canada can exercise the Responsibility to Protect and must pressure the Cuban regime with every possible force in coordination with the United States to secure the best and fastest change in Cuba.