El mame del 'pato de la selección' es un gran ejemplo de cómo las cosas auténticas funcionan, y las forzadas no.
Brugada duró meses e invirtió millones de pesos en ajolotes y pintura morada, cosechó bostezos; Sheinbaum y Julieta Venegas intentaron música moralina y morada, cosecharon ridículo.
En cambio, un simple pato, sin gastar un peso en consultores, agencias y coros, logró convertirse en símbolo.
Sí, lo auténtico se nota, y se agradece.