En un estado con sequías recurrentes y acuíferos sobreexplotados, unas pocas empresas, la familia LeBarón y la comunidad menonita acaparan el agua para uso agroindustrial, mientras la mayoría de hogares rurales no tienen acceso a agua potable.
Solo en la cuenca del río Conchos —afluente del Bravo que nace en la sierra Tarahumara, la zona más pobre del estado— más de 68 mil personas de 31 municipios carecen del líquido, según datos del Inegi citados por Martín Solís Bustamante, exlíder de El Barzón.