Increíble cómo el caso del asesinato de Agostina deja al descubierto todo:
-La vulnerabilidad de una chica de 14 años.
-La sobreactuación de las autoridades.
-La impostura de las autoridades.
-La impostura de las y los políticos que huelen sangre y buscan réditos en una conferencia de prensa o en gira por los medios.
-La confusión sobre qué es el Ministerio Público Fiscal, basada en la triste realidad del Ministerio Público Fiscal y de su supuesta independencia.
-El uso de fondos públicos en el Estado para contratar punteros políticos, vengan de donde vengan.
-La inutilidad y/o falta de interés de la burocracia estatal para detectar a quién se contrata, aunque tenga antecedentes penales.
-La inutilidad y/o falta de interés de la Justicia para aplicar justicia en un caso de privación de la libertad ejercido hace un año por Claudio Barrelier.
-La falta de voluntad para investigar todo lo anterior hasta que explotan casos como el de Agostina, Neonatal, Blas Correa, etc.
-La sobreactuación de los medios, hundidos en su lluvia de opiniones sin fundamentos, promotores de la polarización estúpida de las redes, temerosos de perder una primicia aunque sea falsa, principales promotores de todas las vulneraciones de derechos a una víctima.
-La barbarie de una sociedad que antepone todos sus impulsos, sesgos y prejuicios a cualquier reflexión sobre lo que significa hacer Justicia o buscar la verdad. Empezando por algunos medios.