James, el campeón mundial del
#desprecio
El desplante de James Rodríguez a Antonella Petro en plena tarima oficial no fue un descuido; fue un acto de mezquindad televisado. Ignorar a una niña que solo buscaba una foto, usándola para canalizar frustraciones ideológicas, es una demostración de pequeñez espiritual.
Con ese gesto, el '10' se coronó, con honores, como el campeón mundial del
#desprecio, ganándose hoy también el rechazo y el
#desprecio de millones de colombianos que no toleran la bajeza contra un menor de edad.
Para quienes no compran ídolos de barro, la pataleta no sorprende. James ha hecho del desdén su marca registrada. El mismo futbolista caprichoso que cosechó el
#desprecio de técnicos como Zidane, Benítez o Kovač por su displicencia, es el que ahora traslada esa misma actitud al plano humano. Su historial en clubes es un bucle aburrido de camerinos rotos, exigencias de diva y salidas por la puerta de atrás.
La paradoja es absoluta. El profesional que se gana el
#desprecio de sus entrenadores por su incapacidad de trabajar con humildad, proyecta esa misma frustración contra una menor de edad.
James ratificó que se puede tener una zurda privilegiada y, al mismo tiempo, una alarmante indigencia moral.
Si al líder de la Selección le estorba bajarse de su pedestal para respetar a la infancia, la cinta de capitán le queda inmensamente grande. Un crack con el balón, pero el campeón mundial del desprecio.
#Bandalos