Qué curioso, Abelardo. Cuando
@IvanCepedaCast y el país entero te han exigido debates programáticos, cara a cara y con argumentos, tu respuesta ha sido el silencio absoluto y la huida. Pero bastó con que se destapara la denuncia del montaje para que saltaras de inmediato, alterado y redactando comunicados a la defensiva. Se te nota el desespero porque les quemaron la estrategia antes de tiempo. Se quedaron sin herramientas y con el libreto arruinado.
Intentas voltear el espejo acusando a Cepeda —un pacifista histórico— de lo que tu propia campaña presuntamente fraguaba, pero el país ya te conoce. Mencionas la seriedad de la violencia política, pero tu discurso diario es el de "destripar", la misoginia y la agresividad. Esa contradicción no se sostiene.
A la campaña de De la Espriella se le olvida un pequeño detalle: Los votos del centro y de los ciudadanos indecisos —esos que definen la segunda vuelta— no se ganan con shows de testosterona, tigres en Twitter ni discursos de odio. Esos votos se conquistan con decencia, respeto y propuestas programáticas, precisamente todo lo que a ti y a tu campaña les hace falta.
La jugada de Cepeda fue impecable y preventiva: acudió a las autoridades para blindar la democracia y la seguridad de todos (incluida la tuya). Tu reacción histérica solo confirma que el golpe dolió donde era. Game over al circo.
Se te nota el desespero, Iván. ¿Dónde quedó ese tono de monje tibetano, frío e inalterable?
Sabes que vas a perder, y eso te tiene angustiado y fuera de control. Cada día se hace más evidente.
He venido a enfrentarlos, a derrotarlos en las urnas y a demostrar que Colombia no se rendirá ante quienes pretenden imponer el miedo, la división y el fracaso como proyecto político.
Cepeda, en tu desespero, pareces dispuesto a recurrir a cualquier estrategia para desviar la atención del debate de fondo. El país conoce tu trayectoria y sabrá juzgar tus actuaciones.
A nuestra campaña ha llegado la misma información: que estás preparando un autoatentado. Por responsabilidad, no he querido especular ni convertir rumores en noticias, porque con la seguridad no se juega y porque Colombia ya ha pagado un precio demasiado alto por la violencia política.
Ayer mismo rendíamos homenaje a la memoria de Miguel Uribe Turbay. Su recuerdo debe servirnos para entender que estos temas exigen la máxima seriedad y responsabilidad. La violencia política ha causado demasiado dolor como para utilizarla como herramienta de confrontación o propaganda.
Me pregunto, y le pregunto a Cepeda: ¿decidiste a última hora cambiar la estrategia y, en vez de hacerte un autoatentado, salir a culparme a mí de tus ideas?
¡Firme por la Patria! 🫡
(A.D.L.E)🇨🇴🐅