Querida familia del Villarreal,
Hoy me toca despedirme, por segunda vez, de la que siempre será mi casa. Ha sido una temporada y media muy especial para mí, llena de esfuerzo, compromiso y emociones. Volver al Villarreal fue como regresar a mi familia, y me voy con el corazón lleno.
Gracias de corazón a Marcelino, que me acogió con cariño desde el primer día. A la familia Roig, por confiar en mí una vez más. Y, sobre todo, gracias a vosotros, afición, por vuestro apoyo incondicional en cada partido, en cada momento, en las buenas y en las malas.
Y a mis compañeros de vestuario y todos los empleados del club: ha sido un honor compartir cada día con vosotros. Gracias por hacerme sentir uno más, por el compañerismo, por las risas y por el trabajo diario.
He dado el cien por cien por este escudo, y me siento orgulloso de haber formado parte de este club en una etapa tan bonita como la clasificación de nuevo para la Champions League. Porque este club se lo merece todo. Villarreal es y será siempre mi casa, y os llevaré conmigo allá donde vaya.
Siempre con cariño,
Eric