EL NEGOCIO OCULTO de HORMUZ para LONDRES QUE PAGAMOS TODOS:
Nos dicen que el Estrecho de Hormuz es “un conflicto geopolítico”, pero en realidad es también un negocio fabuloso para la City de Londres. Les explico seis formas en las que ellos ganan mientras nosotros pagamos la guerra.
Primera forma: subir la prima.
Antes de la escalada, asegurar la “guerra” en el Golfo costaba una fracción del valor del barco. Con Irán, EEUU e Israel cruzando misiles, las primas de riesgo de guerra se multiplican por varias veces.
Cada viaje tenso = más ingresos para el mercado londinense.
Segunda forma: cobrar por ser el “único adulto en la sala”.
Cuando la cosa se pone fea, muchos armadores acaban en Londres porque ahí está la capacidad grande, el reaseguro y los abogados que mandan en derecho marítimo.
La City encarece el riesgo… y luego te vende la solución “seria”.
Tercera forma: vivir de la volatilidad.
La guerra en Hormuz dispara el precio del petróleo, del gas, de los fletes, de los bonos y hasta de las divisas.
¿Quién vive de esa montaña rusa?
Gestoras, bancos de inversión y fondos con sede en Londres, cobrando comisiones y jugando con derivados.
Cuarta forma: convertir el seguro en arma política.
Si desde Londres se decide qué ciertos barcos, banderas o países no son “asegurables”, se les estrangula sin disparar un tiro.
La City se presenta como mercado “privado”, pero actúa alineada con la línea política de Reino Unido y el eje anglosajón.
Quinta forma: jugar con la sombra.
Oficialmente, se persigue a las “shadow fleets” que mueven crudo de países sancionados.
Extraoficialmente, siempre hay servicios legales, financieros o de consultoría desde el entorno londinense dispuestos a cobrar por navegar esa zona gris… mientras todo pueda maquillarse como “cumplimiento regulatorio”.
Sexta forma: socializar el coste, privatizar el beneficio.
Las primas de guerra y la volatilidad acaban en el precio final de la energía, del transporte y de los bienes básicos.
El ciudadano paga más gasolina y más inflación.
La City se queda con comisiones, bonus y beneficios derivados del caos.
CONCLUSIÓN:
Cuando les digan que lo de Hormuz es “una crisis entre Irán, EEUU e Israel”, añadan un cuarto actor invisible: los despachos, aseguradoras y bancos de Londres, en su gran mayoria con narices considerables.
No salen en los mapas, pero están en cada factura energética que USTEDEN PAGAN.
La guerra moderna tiene dos frentes: el de los misiles y el de las pólizas.
El primero va en los titulares.
El segundo se escribe en inglés jurídico, con letra pequeña, en algún despacho de la City.