La decisión de Hugo Chávez de destruir PDVSA y la cancelación del NAIM por parte de López Obrador, responden a cambios políticos drásticos, que ocurren en las naciones cada sesenta o 100 años en promedio: los pueblos entran en un trance de vocación de abismo, al seguir a dirigentes mesiánicos.
Por cancelar el NAIM, cuatro generaciones de mexicanos más pagarán cinco mil millones de dólares por indemnizaciones. Financial Times la consideró “la peor estupidez de un gobierno en la historia económica”.
Hasta la cancelación, México crecía 2.5% anual, pero en 2019 quedó en cero, y, seis años después, en 2025, igual quedó en cero. Ningún país puede superar una hecatombe económica de ese tamaño: tiró la economía, como nunca antes en 100 años.
El NAIM cuesta cinco mil millones de dólares por indemnizaciones, lo cual se suma al temor que desde entonces tienen los empresarios al riesgo de invertir en México: riesgo agudizado por la reforma judicial, que canceló la certeza jurídica en el país.