Antes de instalar sospechas y teorías conspirativas, convendría aclarar un detalle no menor: el propio fiscal Machado solicitó el traslado a la Fiscalía de Cibercrimen.
De hecho, manifestó por escrito, como otros fiscales, su interés en ocupar esa titularidad. Y considerando sus años de experiencia investigando delitos de estafa, parece bastante lógico que su perfil fuera considerado adecuado para ese cargo.
Convertir una decisión administrativa, solicitada además por el propio fiscal, en una supuesta maniobra política, omitiendo deliberadamente ese dato, es una forma bastante irresponsable de erosionar la confianza en las instituciones y de utilizar la Fiscalía con fines partidarios.
Pero claro, para algunos dirigentes del FA los hechos importan poco cuando aparece una oportunidad de hacer politiquería barata.
Es raro que se cambie, sin justificación alguna, al fiscal que tiene a cargo las investigaciones de los principales casos sobre irregularidades e ilicitudes del gobierno anterior. Es muy raro. Vamos a estar atentos para ver a quien designan en su lugar.