Compatriotas, hoy no votemos por rostros, votemos por ideas y principios.
No votemos por miedo, ni por obligación, ni por regalos que nos encadenan. El voto no es un cheque en blanco al próximo gobierno: es el recordatorio de que el poder pertenece al ciudadano. Te pertenece a ti.
El masismo moribundo quiere arrastrar a Bolivia a la tumba con él. No lo permitamos.
Por eso, votar no es suficiente: cuidemos el voto, vigilemos la democracia. No dejemos que el fraude ni la corrupción empañen la voluntad del pueblo.
No votemos en blanco ni nulo. Hoy votemos por la libertad, por la propiedad privada, por un Estado pequeño, por autonomías plenas, por menos impuestos y más oportunidades.
Votemos pensando en Dios, en el respeto a la vida, en la familia y en la ética que sostienen la República.
¡Que cada voto sea un grito contra el socialismo y a favor de una Bolivia libre!