CUMBRE INTERNACIONAL DEL FASCISMO EN MADRID
La justicia social no es aberrante. Lo aberrante es que un mastuerzo perverso y amoral como Milei haya llegado a la presidencia de Argentina. Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, no es menos miserable y mediocre. Gracias a Abascal, otro ser putrefacto, por utilizar la expresión de García Lorca para designar a los fascistas de su tiempo, la capital de España se ha convertido en un punto de encuentro de la ultraderecha mundial. Marine Le Pen, Mateusz Morawiecki, José Antonio Kast, Giorgia Meloni, Viktor Orban y el ministro de Asuntos de la Diáspora de Israel, Amichai Chikli, participan en el evento organizado por Vox. Durante unos días, vomitarán todo su odio en una ciudad que en otro tiempo fue el rompeolas de todas las Españas.
La ultraderecha avanza en la misma medida en que retrocede la cultura. Una sociedad embrutecida y desinformada apoya a líderes que no ocultan su racismo, xenofobia, machismo, belicismo, homofobia y aporofobia. No es improbable que Donald Trump sea el próximo presidente de Estados Unidos. Las extravagancias de la izquierda woke y la asimilación de las tesis neoliberales por parte de la socialdemocracia a partir de los 80 han contribuido a que surja este escenario. Las desigualdades crecen, los salarios menguan, los bancos obtienen ganancias obscenas, las ayudas sociales encogen o desaparecen, se privatizan los servicios públicos, se incrementa el gasto militar, se cometen genocidios con impunidad.
El fascismo ha vuelto, pero ha cambiado de rostro. Ya no es corporativista, sino neoliberal y en vez de porras seduce con lemas demagógicos, como "comunismo o libertad". Hemos llegado a un punto donde las masas eligen la humillación y la esclavitud. Solo una ciudadanía ilustrada pude revertir esta paradoja. La mejor barricada antifascista es un biblioteca con las obras de los grandes clásicos. Sófocles ya nos advirtió que el peor mal del hombre es la ignorancia.
Rafael Narbona