La noche del 11 de junio marcó uno de los momentos más críticos de la Guerra de Malvinas. En Monte Longdon, Monte Harriet y Monte Dos Hermanas se desarrollaron combates simultáneos que serían decisivos para la defensa de Puerto Argentino.
Durante horas, unidades del Ejército Argentino sostuvieron posiciones estratégicas frente a una ofensiva británica de gran magnitud. En medio de la oscuridad, sobre un terreno hostil y bajo un intenso fuego de artillería, nuestros soldados enfrentaron una batalla que exigió resistencia física, fortaleza moral y una extraordinaria capacidad de combate.
Aquella noche quedó grabada por la dureza de los enfrentamientos y por la determinación de quienes, aun sabiendo la magnitud de las fuerzas que tenían enfrente, permanecieron en sus puestos cumpliendo la misión encomendada, jugándose la vida por sus camaradas, que no es otro cosa que hacerlo por la Patria misma.
Los nombres de Longdon, Harriet y Dos Hermanas forman parte de la geografía del sacrificio argentino en Malvinas. Son lugares donde se puso a prueba el carácter de una generación de combatientes que enfrentó circunstancias extremas con entereza y sentido del deber.
A 44 años de aquellos combates, rindo homenaje a quienes participaron de esas jornadas decisivas y honro la memoria de los que quedaron de guardia eterna en suelo malvinense.
Porque la historia de Malvinas también se escribió en esas alturas azotadas por el viento, donde la bandera argentina fue defendida con valor y dignidad.
Las Malvinas son argentinas.