Esos que cantaban que “la casta tiene miedo” se repartieron créditos del Banco Nación, se hicieron una ley a medida para evadir impuestos y blanquear guita robada del Estado, se compraron mansiones con cascada artificial, se aumentaron sus propios sueldos, usaron la Presidencia para organizar una estafa con criptomonedas, nombraron a todos sus familiares y amigos en el Estado con salarios millonarios, se gastan millones de fondos reservados de la SIDE para hacer política, contratan a sus propias empresas con dinero público, cobran comisiones por cada licitación pública, viajan por el mundo para hacer turismo cinco estrellas en aviones oficiales y con tarjeta corporativa y, al mismo tiempo, recortan los fondos para la universidad, las jubilaciones, los subsidios para discapacitados y los tratamientos contra el cáncer porque “no hay plata”.