No falla que los tíos que casi la sacaban en procesión cuándo era una tradwife son los mismos que la repudian en cuánto se aleja mínimamente de ese estereotipo.
No falla. Se hacen famosas y se convierten en adictas del bisturí y de los retoques estéticos. Roro es la última víctima. Soldado caído.
El próximo paso es cambiar al sojas de Pablo por un futbolista. Todas están cortadas por el mismo patrón.
Miedo atroz.