De hecho el nombre original dicen que era "Esconderite inglés".
Lo de "inglés", viene de cerca de 1774:
El Conde de Fernán Núñez, embajador ilustrado de Carlos III, camina por los jardines de St. James’s Park junto a Lord Pembroke. A lo lejos, junto a unos robles, un grupo de niños corre frenéticamente.
Uno de ellos está de espaldas a los demás, girado contra un árbol, tapándose los ojos, mientras grita una cantinela con ritmo machacón:
—“One, two, three... look at me! Hide and seek! Ready or not, here I come!” —grita el niño antes de girarse rápido. Los demás niños se congelan en posturas imposibles, aguantando la risa y la respiración.
El diplomático español se detiene, fascinado por la rigidez de los pequeños y la tensión del momento.
—Milord —pregunta Fernán Núñez, señalando con su bastón—, ¿qué clase de disciplina militar practican esos muchachos? ¡Parecen estatuas de sal!
"Oh, no es milicia, Conde" —responde el inglés sonriendo cínico (como suele sonreír siempre un inglés). Es un juego infantil muy popular. Lo llaman 'hide and seek'. El que cuenta, debe atraparlos con la mirada si se mueven. Fomenta la astucia, la quietud y el ingenio para no ser descubierto (lo que siglos más tarde llamaríamos psicomotricidad).
Fernán Núñez saca su libreta. En la España de la época, los ilustrados buscan juegos que enseñen orden a los niños, y mantenerlos alejados de la picaresca de las calles de Madrid y otros peligros.
“Jaizand-sic”... anota el Conde, aproximando la fonética. Interesante. Una perfecta lección de templanza y obediencia a las reglas. Al Rey le entusiasmará.
Meses después, en el Palacio Real de Aranjuez, el Conde de Fernán Núñez presenta su informe de mejoras pedagógicas al rey Carlos III. El monarca escucha atento.
—¿Así que se quedan inmóviles como la Guardia Real? —pregunta el Rey.
"Exactamente, Majestad. Es el remedio perfecto para el temperamento impetuoso de nuestros jóvenes. Propongo que traigamos a los hijos de los criados y de la corte a los jardines del palacio para probarlo."
Carlos III da su aprobación. Una tarde de verano, una docena de niños madrileños se reúne ante los parterres de palacio. El Conde les explica la mecánica: uno cuenta de espaldas a los demás, apoyado contra el muro, y los demás avanzan sin ser vistos en movimiento.
—Bien, niños —dice el Conde—. Ahora debéis cantar la melodía inglesa para marcar el ritmo. La tonada hace algo así como... "¡Ta, ta, tá... ta, ta, tá!"
Los niños españoles entienden el juego y la melodía (tan, tan, tán... tan, tan, tán), pero sus lenguas tropiezan por completo con el inglés hide and seek. El Conde intenta corregirlos:
—No, no es Jai, es "jaid"... ¡Y luego "an sic"! ¡Esconde y mira!
...Sus esfuerzos resultan infructuosos.
El juego comienza. Un niño se pone contra el muro. Quiere usar la palabra española "esconder", pero necesita que rime y encaje perfectamente en los golpes de voz de la melodía original (One, two, three...). En su cabeza, el eco de lo que ha dicho el Conde (hide / esconde) y el origen del juego se mezclan por pura sonoridad.
El niño apoya la frente en el muro y, buscando el ritmo musical que le han enseñado, balbucea:
—"¡Un, dos, tres... al esconderite inglés!"
Se gira en el "inglés" y todos los niños se quedan quietos, conteniendo la carcajada. El Conde de Fernán Núñez está horrorizado por el cambio en la canción, pero Carlos III, que observa desde la distancia con las manos apoyadas en su bastón, suelta una carcajada.
"¡Dejadlo así, Fernán Núñez!" —exclama el Rey, divertido—. "Esconderite" tiene gracia castellana . ¡Y al final , el juego es inglés! La cancioncilla mantiene el honor de sus inventores,
Que se juegue al esconderite inglés en todo el real sitio.
Con los años, el uso popular varió la canción en las calles de Madrid, transformando ese tropiezo fonético de los niños de Aranjuez en el definitivo e histórico "escondite inglés", pero fuera de Madrid algunos niños decían también "Pollito inglés".
Desde pequeña me intriga por qué se le llama escondite inglés al escondite inglés: ni te escondes (quedarse quieto no es esconderse), ni se juega en inglés; en inglés, encima, escondite es hide-and-seek, así que el escondite inglés ni siquiera es el escondite de Inglaterra: ¿?