a ver los mapapis que se quejan del olor a meo y caca si se hacen cargo alguna vez que son sus hijitos perrunos los que mean y cagan en cualquier lado
Hace 24 años vivo en Buenos Aires, amo esta ciudad, y nunca la había sentido tan hostil: sucia, olorosa, oscura, rota, fugas de agua a cada paso, caca de perro, perros sin correa; y la violenta y constante presencia de policías q agreden a ambulantes y gente que vive en la calle.