En un artículo publicado en Rugbypass, el periodista Daniel Gallan escribió una "carta de amor" a los pilares, a quienes considera los artistas más incomprendidos del rugby union, y defendió la esencia del scrum frente a las tendencias modernas que buscan reducir su importancia, argumentando que los pilares no solo aportan tries espectaculares y rarezas extramediáticas, sino que son los guardianes de la identidad más pura del deporte.
En ese contexto, se mencionan ex pilares como Joe Marler, Max Lahiff, Dan Cole, Steven Kitshoff, Trevor Nyakane y David Flatman como figuras que ayudaron a desmitificar las “artes oscuras” del scrum.
Gallan también advierte una “incomodidad creciente” sobre el futuro del scrum. Señala que “los aficionados están perdiendo” terreno, en un deporte donde durante el reciente Seis Naciones incluso los scrums fueron interrumpidos por publicidad televisiva, mientras en Nueva Zelanda y Australia se impulsa su reducción por considerarlos lentos.
Frente a esto, el periodista cuestiona esa tendencia: “¿Y si el verdadero espíritu del rugby… no está en los side-steppers, sino en los que hacen el trabajo sucio que nadie quiere hacer?”, y plantea si en la búsqueda de optimización se está perdiendo lo que hace atractivo al juego.
El artículo cerró con un llamado a valorar a los pilares: “La próxima vez que charles de rugby con tu pareja, tu colega o el tipo random del bar, asegúrate de darle flores al pilar. Recuerda la vez que Martin Castrogiovanni descarriló su propia carrera por una noche de juerga con Zlatan Ibrahimović en Las Vegas. Busca el clip de YouTube de Ben Tameifuna abriéndose paso hacia la línea. Menciona la vez que Phil Vickery agregó a su colección de trofeos cuando fue coronado ganador de Celebrity MasterChef en 2011”.
Gallan advirtió: “despojar al scrum es arriesgarse a despojar las condiciones que los crean”, y concluyó: “Y sin ellos, el rugby puede seguir funcionando, pero se sentiría un poco menos vivo”.
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