La autopista eléctrica del Gran Rift es increíble.
Es una línea de transmisión de alto voltaje de 1.000 kilómetros construida entre Etiopía y Kenia.
Cruza desiertos e interconecta las redes eléctricas de ambos países para vender la energía limpia de las presas etíopes directamente a las industrias kenianas.
El mega-proyecto, conocido oficialmente como el Proyecto de la Autopista Eléctrica de África Oriental (o interconector Etiopía-Kenia), es clave.
Es una línea de transmisión de corriente continua de alta tensión (HVDC) de 500 kV. Tiene una longitud exacta de 1.045 kilómetros (unos 405 km en Etiopía y 640 km en Kenia).
Conecta las subestaciones de Wolayta-Sodo en territorio etíope y Suswa en territorio keniano.
La línea atraviesa regiones semiáridas, desérticas y rurales a lo largo del Gran Valle del Rift, cruzando la frontera común cerca de Moyale y cuenta con una capacidad para transmitir hasta 2.000 megavatios (MW) de electricidad.
El propósito principal es aprovechar el inmenso superávit de energía hidroeléctrica renovable de Etiopía (generada por sus masivas presas fluviales) para venderla a Kenia.
La llegada de esta electricidad permite a industrias y hogares de Kenia sustituir la costosa generación con combustibles térmicos locales por energía limpia significativamente más barata (reduciendo costos de producción de unos 9.4 a 6.5 centavos de dólar por kWh).
Además de abastecer directamente al mercado keniano, sirve como la columna vertebral del Pool Eléctrico de África Oriental (EAPP), lo que permite revender los excedentes hacia otros países vecinos interconectados como Tanzania.