—¡Hum, hum!
Asiente efusivo pelinaranja, aunque con algo de pena en rostro representado en carmín que apenas tiñe ápice de nariz.
—Las compré todas para ti... Aunque...
Aunque poco dura sonrisa en rostro, deshaciéndose en lo que aparece espanto.
Pestañas de oro aletean en admiración de trío de cajas. Llevando brillosos irises ahora a rostro masculino.
¿Fue él entonces quién últimas (y únicas) cajas compró?
—¿Para... mí?
!!!!
—¿Y para tí? ¿No te compraste a tí? ¡T-te voy a compartir! No puedes quedarte sin pockys.