— Oh... ¡hahaha! debí suponerlo, ¡será con esas, entonces! quizás y estemos de suerte.
Risitas soltaba mientras su contraria agitaba su mano, verla así le contagiaba el buen humor y la alegría, era muy bonita.
— ¡Vamos, no hay tiempo que perder!
Aferrado a su mano