Entre la rendición y la traición 🇺🇸🇮🇷
Estamos ante un momento histórico. Si finalmente se firma el acuerdo entre Estados Unidos e Irán, para muchos supondrá una traición al pueblo iraní y una rendición ante el régimen de los ayatolás.
El acuerdo otorgaría legitimidad internacional a un régimen que ha reprimido brutalmente a su propia población, sin abordar cuestiones clave como el programa de misiles balísticos iraní ni el apoyo de Teherán a sus organizaciones aliadas en la región, entre ellas Hezbolá, los hutíes, las milicias chiíes iraquíes y Hamás.
Miles de iraníes salieron a las calles en los últimos años exigiendo libertad y el fin de la dictadura religiosa. Muchos creyeron que Occidente, y especialmente Donald Trump, respaldaría su lucha. Decenas de miles pagaron un precio altísimo por esa esperanza. El acuerdo significaría abandonar definitivamente a esos ciudadanos y consolidar a un régimen más fuerte y más radical.
También tendría consecuencias regionales. Líbano, que aspiraba a liberarse de la influencia iraní y reconstruirse tras años de crisis, seguiría condicionado por Hezbolá. Del mismo modo, Hamás y otros grupos respaldados por Teherán recibirían una señal de que el llamado “eje de resistencia” ha sobrevivido a las presiones militares y diplomáticas.
El pacto se parece al acuerdo nuclear de 2015 (JCPOA), que Trump calificó repetidamente como un acuerdo “desastroso” antes de retirarse de él en 2018 e imponer duras sanciones económicas a Irán. Ahora, Washington estaría regresando a una fórmula similar, levantando presiones económicas que podrían permitir a Irán reforzar sus capacidades militares, financiar a sus aliados regionales y continuar desarrollando su influencia estratégica.
Si el acuerdo se concreta, quedará como el símbolo de una oportunidad perdida: la de debilitar decisivamente al régimen iraní y apoyar a quienes luchaban por un cambio político dentro de Irán.
Ynet.