Lo que más me duele de la muerte de figuras como el Indio es sentir que se apaga una forma de habitar el mundo. Una era de artistas con obsesiones, sensibilidad e ideas. Personas atravesadas por el arte, la historia, el amor, el dolor. Y mientras ellos se van, cada vez quedan más figuritas intercambiables... productos que son copia de otras copias y saben vender pero no tienen alma. En fin, CUIDEN A CHARLY GARCIA QUE ES LO ÚLTIMO QUE NOS QUEDA COMO NACIÓN