Todo mi cariño para los familiares, amigos y compañeros de los mineros fallecidos en un derrumbe en Cangas del Narcea.
Y toda mi solidaridad con la familia minera.
Hoy es un día triste para Asturias y para todo el país.
A diez minutos de llegar a la mina. Con el corazón lleno de ansiedad e intentando llegar lo antes posible de mi viaje desde Salamanca.
Hay momentos -y a mí me han tocado vivir algunos muy duros, os lo aseguro, empezando por la pandemia- en los que la Presidencia es una pesada carga que a veces puede con tus propias fuerzas. El dolor te atraviesa el alma.
Hoy mi cariño está con las víctimas, con sus familias, con sus compañeros, con sus vecinos y vecinas.
La mina y las cuencas vuelven a vestirse de negro, el color del luto. Nuestro luto.