🟥 ⭐ El arraigo de los que no somos de ningún sitio: GRACIAS MADRID ⭐ 🟥
Hoy es San Isidro. Y aunque suene a tópico de mayo, hay algo en estas fiestas que me hace pensar siempre en lo mismo, en lo paradójico de ser de Madrid.
En 2018, Almudena Grandes (a la que tuve la suerte de conocer en persona) dio el pregón de San Isidro desde el balcón de la Casa de la Villa. Definía a Madrid como una villa llana, sin grandes blasones, donde, en sus propias palabras, "nadie es más que nadie". Hablaba de los dos regalos que la ciudad hace a sus hijos al nacer: el agua del grifo y el anonimato. Y esa idea la entiendo mejor cada año...
Porque ser de Madrid es, en realidad, no ser de ningún sitio. O ser de mil. Mi padre es de Salamanca. Mi madre, de aquí. Mis abuelos vinieron de Córdoba y de otros tantos pueblos cuyos nombres aprendí en sobremesas familiares antes que en un mapa.
Y aquí merece la pena pararse en la palabra. La RAE define "arraigar" como echar raíces, hacerse firme y establecerse de manera permanente en un lugar vinculándose a personas y cosas. Suena a algo casi geológico, hereditario, a generaciones plantadas en el mismo suelo. Pero el arraigo madrileño tiene una particularidad preciosa: no exige raíces antiguas, ni un apellido del lugar, ni 8 abuelos enterrados en la Almudena. Basta con quedarse, con dejarse liar, con vincularse a sus personas y sus calles. En Madrid, el arraigo no se hereda. Se construye. Y por eso San Isidro es una fiesta tan de arraigo, porque celebra una pertenencia que se elige.
Por eso cabe todo el mundo sin que a nadie le pregunten de dónde viene. Mahou San Miguel lleva años convirtiéndolo en bandera publicitaria, no es casualidad que en 2023 una marca tan madrileña se atreviera a quitarse su propio logo de la botella para poner "Madrid". O que otra marca tan querida, Estrella de Galicia, lanzase su, ya para la historia, campaña de "No hay nada más de Madrid que no ser de Madrid". Algo dice de cómo entendemos aquí la pertenencia.
Y pensando en todo esto, me acuerdo del equipo con el que trabajo cada día. En
@ZerolynxOficial tenemos gente de todas partes, de "MadriZ", sí, pero también de otras provincias, de otros países, de otras lenguas y otros acentos. Y, sin proponérnoslo, hemos acabado funcionando como funciona esta ciudad. A nadie le importa demasiado de dónde vienes, sino qué quieres construir. Otro arraigo que tampoco se hereda. Que también se elige.
San Isidro, al final, no es solo una fiesta. Es un recordatorio de que a Madrid se llega y, sin darte cuenta, ya eres de aquí. Y los que ya éramos de aquí, somos también un poco de todos esos sitios que trajeron nuestras familias.
Feliz San Isidro a todos.