Yo, que perdí mis manos en Jerez y mis ojos en Roma, crecí y el descaro, lo aprendí por ahí por Barcelona. … Pero mi corazón nunca ha sido mío, yo siempre lo doy: "Coge un trozo de mí, quédatelo para cuando no esté… seré tu reliquia. Soy tu reliquia. Seré tu reliquia."