Sujetos que presuntamente son escoltas someten y se llevan a un automovilista en plena vía pública, a plena luz del día y frente a una patrulla.
La escena parece sacada de un país sin autoridad.
Pero tranquilos.
Los puentes del fondo están perfectamente pintados de morado.
Porque en la Ciudad de Clara Brugada lo importante no es que los ciudadanos se sientan seguros.
Lo importante es que la escenografía combine con la propaganda.
Mientras ocurren escenas que parecen levantones en plena calle, el gobierno sigue obsesionado con pintar, inaugurar y presumir obras cosméticas.
La CDMX del rayo brugadizador:
Menos seguridad, más pintura morada.