¿La imbecilidad es pecado?
Según como se mire. Es decir, si estamos hablando de meras limitaciones intelectuales, por supuesto que éstas no son pecado; sería absurdo sostener esto, del mismo modo que resultaría abyecto insultar a alguien con dichas limitaciones.
Sin embargo, hay una clase de imbecilidad espiritual y moral que debería causarnos una profunda repugnancia. Ésta tiene su origen en el pecado del hombre que se obstina en su error o en su perversión; esto ofusca su intelecto y debilita su voluntad. Dicho de otro modo, sin serlo a nivel natural, en el plano moral un sujeto podría convertirse en un imbécil o un necio ante Dios. Por esta razón, Jesucristo frecuentemente insultaba a los fariseos y maestros de la ley, llamándolos "necios".
En este último sentido, pues, la imbecilidad, mentecatez, necedad o estulticia es pecado, y puede darse, incluso, en gente con un alto coeficiente intelectual. La auténtica sabiduría es la que está vinculada a la Verdad y no a los afectos desordenados ni a los engaños del Maligno; esto "imbeciliza" la mente y no permite obrar moralmente según la "recta razón".
Al respecto, la Sagrada Escritura es muy realista. En el libro del Eclesiastés (1, 15), podemos leer que, en el mundo, el número de estúpidos o insensatos es infinito (stultorum infinitus est numerus), en referencia a aquellos que prefieren poner torpemente su confianza en la vanidad de los hombres, en la vida torcida o en las falsas doctrinas, mas no en la sabiduría de Dios.
Dicha imbecilidad moral, cuando es pública, afecta al bien común y daña la verdad divina, hay que impugnarla también pública y enérgicamente, incluso con ironía e increpaciones, sin considerar los respetos humanos. Recordemos que el primer acto de caridad es decir la verdad; únicamente así podemos amar realmente a Dios.
Si el rechazo público del imbécil moral o doctrinal no da resultado mediante la caridad de la suavidad (caritas suavitatis), no quedará más remedio que emplear la caridad de la severidad (caritas severitatis).
Por ende, tenemos mucho trabajo por delante...