Hoy acompañé la presentación del primer Clúster Minero Energético de la región, una iniciativa que busca articular al sector público, las empresas y el ámbito académico para fortalecer todo el entramado productivo vinculado a la minería y la energía.
Este tipo de espacios son importantes porque permiten ordenar capacidades, generar conocimiento y preparar a Mendoza para una actividad que puede abrir grandes oportunidades de desarrollo. La minería no se limita al proyecto que se instala en un territorio. También moviliza industria, tecnología, logística, servicios especializados y empleo en distintos sectores de la economía.
Para que ese potencial se concrete no solo hacen falta condiciones claras, reglas previsibles y una institucionalidad que brinde confianza. También es fundamental que la provincia esté preparada. Preparada para ofrecer talento, proveedores competitivos y servicios de calidad. Mendoza tiene una larga tradición en ese sentido y ha sabido destacarse por su capital humano y su capacidad para acompañar proyectos productivos complejos.
La creación de este clúster va justamente en esa dirección. Construir desde ahora las bases para que, cuando se abran nuevas oportunidades, Mendoza esté lista para aprovecharlas y generar más desarrollo y empleo para los mendocinos.