Hola almas hermosas:
Hoy quisiera pedirles algo más grande que un “me gusta” o un compartir.
Quisiera pedirles un poquito de humanidad.
Don Mario tiene 96 años y, aun con el peso de los años y las carencias, no abandonó a su mejor amigo cuando más lo necesitaba.
Su perrito, Maylon, fue atropellado por un hombre que huyó del lugar sin hacerse responsable. A Maylon tuvieron que amputarle una patita y, después de una recaída, regresó nuevamente a la clínica veterinaria.
Yo vi los ojos de Maylon en ese video… y había algo imposible de fingir en ellos: dolor, miedo y al mismo tiempo una confianza absoluta hacia el hombre que nunca lo soltó.
Mientras muchas personas ya están apoyando con enorme generosidad los gastos de la clínica veterinaria, también se están recaudando fondos para algo profundamente humano: que Don Mario pueda tener un hogar digno, porque vive en una casita humilde con techos rotos por donde se meten la lluvia y el frío.
Y es aquí donde uno entiende que la pobreza jamás ha sido sinónimo de falta de amor.
Porque este hombre, teniendo tan poco, decidió darlo todo por su compañero de vida.
Ojalá más estados y más gobiernos comprendan la importancia de proteger a los animales y apoyar a las familias vulnerables, así como en Sonora nuestro gobernador Alfonso Durazo Montaño impulsó la primera Clínica de Bienestar Animal gratuita, con servicios veterinarios accesibles y cirugías para quienes más lo necesitan.
Si está en nuestras posibilidades ayudar —con una cooperación, compartiendo la historia o simplemente haciendo visible su situación— hagámoslo. Porque todavía estamos a tiempo de demostrar que la solidaridad no ha desaparecido del mundo.
A veces los corazones más humildes son también los más inmensos.
Posdata: Los ojos de Maylon todavía creen en la bondad humana… ojalá nosotros también.
Dra. Artemisa López