El problema de haberse ido a vivir a la Moneda es que se mezclan la vida personal y la pública, y el país no está preparado para esa discusión. Tampoco la administración pública está preparada para recibir pagos privados (por ejemplo, si el presidente hubiera querido pagar). Los presidentes han invitado a la gente a sus hogares desde siempre y, con toda seguridad, eso se pagó en parte con recursos públicos. Si un presidente va a trotar y lo siguen guardias también es con recursos públicos, y no puede renunciar a esa seguridad. La majadería va a reinar; son recursos ínfimos en comparación con el presupuesto de la Moneda. Ni se va a notar con toda seguridad. Pero todo se hubiera evitado si no hubieran querido hacer algún tipo de alarde de austeridad, en vez de vivir fuera de La Moneda.