Obligar a los niños a “sentarse quietos y callados” no mejora la disciplina ni la atención, pero sí reduce su creatividad. Permitir el movimiento natural ayuda al cerebro a pensar de forma más creativa sin perjudicar el aprendizaje.
Los investigadores hicieron dos experimentos con alumnos de 6º y 7º de primaria (11-13 años) para ver si permitir que los niños se muevan (moverse, balancearse, menearse) en clase afecta a su creatividad y atención. Resultados principales:
-Cuando los niños podían moverse libremente (usando un taburete inestable llamado “wiggle stool” o simplemente permitiéndoles moverse), generaban muchas más ideas creativas y originales que cuando les obligaban a estar quietos en una silla normal.
-La atención y el rendimiento en tareas de memoria no empeoraban cuando se movían. Es decir, moverse no les distraía ni les hacía perder el foco.
-El efecto era claro y consistente en ambos estudios.
En resumen, los niños que se mueven un poco en clase piensan mejor y generan más ideas buenas. Sentarse inmóviles todo el rato no es “buena educación”, es algo que limita la imaginación.
Telling kids to sit still doesn’t build discipline. It stifles imagination.
Evidence: When students are given freedom to fidget and wiggle in their seats, they pay just as much attention—and generate more creative ideas.
Physical activity unlocks mental agility.