San Juan Bosco, hijo de unos campesinos italianos, vivió su infancia en un ambiente de pobreza y creciente secularización. En 1841 se ordenó sacerdote y dedicó su vida a los niños y jóvenes obreros, víctimas de la marginación y el trabajo precario... En 1846 fundó su primer oratorio de San Francisco de Sales, donde los niños podían jugar, rezar y aprender las primeras letras. En ese momento ideó su famoso sistema preventivo, basado en tres pilares: la razón (educar con comprensión y diálogo), la religión (importancia de la formación moral y religiosa) y el amor (la bondad como fuerza transformadora).