Hoy hay mucha “empatía egoísta” que es la contradicción de que alguien te importe, pero no le adviertas cuando se dirige hacia una crisis de salud relacional o espiritual por miedo de que “no le gustes”.
La vida sana no se trata de conseguir likes, sino de hacer lo correcto aunque sea impopular. Amar también es advertir, corregir y preguntar.