Anteayer vimos a un ministro del interior abrumado y, claramente, desbordado por la situación. Las explicaciones de los relevos, de tan básicas, no resultaron creíbles. Mi impresión es que la conducción del ministerio del interior se agotó, al punto tal que el ministro no ejerce el mando completamente.
En cualquier caso, 15 meses después de asumir y 3 meses después de presentar el "plan", los cambios llamativos que se dispusieron y, sobre todo, las vacilaciones del ministro, solo confirman el nivel de improvisación de la política de seguridad. Si así se la puede catalogar.
El próximo jueves, en ocasión de su comparecencia a comisión, le pediremos precisiones. Con respeto, por supuesto, pero el país tiene derecho a conocer la verdad.