¿Se puede perder una elección por 925.000 dólares?
La respuesta es SÍ.
En una democracia tan mercantilizada como la peruana, solicitar la impugnación de actas tiene precio.
Y no es nada barato.
La mesa a impugnar está a 1.337 soles, es decir, unos 393 dólares.
En el caso de esta elección en Perú, la candidatura de Roberto Sánchez pretendía impugnar/anular 2.400 mesas en las que la votación era muy anómala, exageradamente a favor de Keiko Fujimori.
Por tanto: el coste de exigir transparencia democrática se tasaba en casi un millón de dólares.
Si no los tienes, pues te quedas sin poder exigir transparencia.
En un escenario tan ajustado como el actual, el 'poder adquisitivo' de cada candidatura es decisivo.
En conclusión: una vergüenza que se suma a tantas otras vergüenzas que van dejando a la Democracia tan Viciada como Vaciada.